No arreglo empresas. Restituyo ejes.
Soy Majayöe Kether.

Durante casi una década trabajé como consultora organizacional convencional.
Entré a más de 40 empresas medianas, grandes, algunas multinacionales. Hice diagnósticos de clima, reestructuras operativas, programas de cultura, optimización de jerarquías.
Funcionaba. Los indicadores mejoraban. El clima subía. La fricción bajaba.
Pero algo se repetía: los mismos conflictos volvían con otros nombres. Las mismas tensiones reaparecían con otros actores. Cambiaban equipos, líderes, estructuras... y a los 6 meses el sistema estaba igual.
No porque la gente fuera problemática. Sino porque algo más profundo estaba gobernando la respuesta del sistema.
— EL QUIEBRE
Empresa familiar mediana, segunda generación. Conflicto crónico entre socios hermanos. Habían probado todo: mediadores, abogados, consultores de gobernanza, coaches ejecutivos.
Hice el diagnóstico estándar. Propuse ajustes de estructura, roles, comunicación. Implementamos. Funcionó 4 meses.
Y volvió a romperse exactamente en el mismo punto.
Ahí entendí que el problema no estaba en la empresa. Estaba en cómo los hermanos ocupaban autoridad.
No por incompetencia técnica, sino porque ambos estaban sosteniendo lealtades invisibles con el padre fundador, cargas emocionales no resueltas del sistema familiar, y posiciones internas que no les permitían ejercer autoridad sin compensar.
La empresa copiaba esa torsión.
Y todo lo que hacíamos "arriba" en lo organizacional era irrelevante, porque la fuerza venía de más abajo.
— LO QUE DESCUBRÍ
Los desórdenes organizacionales crónicos no son fallas de gestión. Son síntomas de un eje interno torcido en quien lidera.
Cuando un CEO o directivo ocupa poder desde una posición interna desplazada —no por falta de talento, sino por cargas heredadas, mandatos no elegidos, lealtades que no se pueden nombrar— el sistema organizacional copia esa posición con exactitud.
Y por más que cambies procesos, equipos o estrategias, el sistema se reacomoda y vuelve a fugar.
A eso lo llamo el Vector de Gravedad: la dirección real desde la cual el sistema se organiza o se desordena.
Mi trabajo hoy es corregir ese vector.
— MI LUGAR
No ocupo un lugar dentro del mercado de soluciones. Ocupo el lugar que aparece cuando el mercado ya no alcanza.
No compito con consultoras convencionales. Aparezco cuando el sistema ya mostró todo y el liderazgo decidió dejar de cargarlo a costa de sí mismo.
El acceso no es directo.
Primero hago un Peritaje de Vector de Gravedad: una lectura técnica para determinar si la fuga que aparece es todavía corregible, si el vector sigue activo o ya gobierna toda la estructura, y si este es el momento adecuado para intervenir.
Porque no todo sistema está disponible para reordenarse. Y no todo directivo está listo para dejar de cargar lo que no le corresponde.


